martes, 28 de octubre de 2008

"Retros y estetas"


Banda de Turistas, editó “Mágico Corazón Radiofónico”, quizá uno de los discos debut más esperados de los últimos tiempos del under local.


En el rock, siempre hubo tres cosas que hicieron que una banda llegue a los primeros planos: El magnetismo estético de sus integrantes, un buen corte de pelo y obvio lo mas importante, buenas canciones.
Producido por Tuta Torres y los mismos Banda de Turistas, el disco fue mezclado por Mario Caldato jr, (productor de Beastie Boys, entre otros), en tierras norteamericanas.
“Mágico Corazón Radiofónico”, consagra la buena lectura del manual del esteticismo en la música (ese que en el plano local va de Los Gatos a los primeros Babasónicos), y trae bajo el brazo, canciones de raíz retro pero que pueden celebrarse en el presente.
Ya desde el primer tema, “La Máquina Favorita”, y arropados en una lisergia beat, dónde los arreglos de voces, guitarras y batería, otorgan esa sensación de densidad, caos y algarabía a la vez, que hace al magma de la música psicodélica y su geometría de composición.
Llevado a un plano más festivo, y moog mediante, aparece uno de las canciones más celebradas del disco: “Un Verdadero Cajón de Madera”, resuelto por la agradable melodía de voz y guitarras (Luis Balcarce y Tomás Putruelle), más algún que otro chispazo de sintetizadores.
Bruno Albano, bajista y vocalista en la mayoría de los temas, narra desde un lado narcisista, sus experiencias de juventud, decorando estas con alguna que otra referencia al sol o elementos naturistas, como brisas, hojas y árboles. Así, delinea una cosmovisión que tanto trabajo la generación de los 60’, pero trayendo mañas de los tiempos actuales.
Como ejemplo de esto “La Máquina Favorita” narra: “Su odio matutino, su segundo nombre, y algún sueño vencido, lo acompaño muy bien” o en “Sueño O”, que dice: “Y luego creí ser el hijo del Sol, y le juré y regale el día de hoy. El me nombró dueño de toda flor”.
Dentro del panorama musical de “cancionata beat” matizada con atmósferas lisérgicas, también hay momentos para retrotraer algo del “kraut” de su primer ep “Cóctel de Instantáneo” (dónde muestran la influencia de bandas alemanas como Cluster o Neu!), a partir del tempo “motorik” de la batería y el bajo, como aparenta ser el instrumental, “El asombroso Misterio de la No Materia”.
Ese resabio de densidad musical, pero llevado a un plano más uniforme partiendo de melodías más gratas para el oyente, produce quizá los dos puntos más altos del disco como la antes mencionada “Sueño O” o “Mágico Corazón Radiofónico”, donde el narcisismo lírico suena un poco más áspero, bien logrado también por los arreglos de guitarras, que resuelve el tema con esos punteos que parecen extraídos de películas de “spaguetti western” dirigidas por Sergio Leone. Así, entre el clima apacible y alucinógeno del tema, el narcisismo lírico de Bruno Albano, adopta una postura más pícara que se sintetiza en la parte que dice: “Una chica distinta a la que soy yo, me explica algo de su interpretación y mi estadía en su habitación”.
Más allá, de algún que otro exceso de forzada madurez, como resulta la letra de “Todo Mío el Otoño”, (“Yo Creo que necesitas alguien que te aterrice el vuelo”), que pareciera ir a contramano de esas visiones personales y narcisistas, narradas en la mayorías de los temas.
Sin embargo y pese a esto, Banda de Turistas en su primera expedición sonora discográfica, parece arribar a buen puerto a partir del caudal para componer canciones agradables para el oyente, sin necesidad de recaer en parámetros excesivamente fetichistas o cómodos como suele suceder con la mayoría de las bandas de hoy, sean “indies” o populares. ¿Será “Mágico Corazón Radiofónico” una buena y definitiva lección para entender que la música es mucho más por si misma, que un buen corte de pelo y ropa llamativa?

Bernardo Damián Dimanmenendez

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