martes, 17 de junio de 2008

Gauchos Sónicos


En el Carguero Mármol “R”, ofreció un show juguetón y divertido, en donde el “groove”, en lugar de alistarse, en lugares donde siempre brillan las luces de hedón, esta vez pareció iluminar los recordados “bares-cafetín” de esquina.


El Carguero, ubicado enfrente del ya clásico Tío Bizarro, (del otro lado de la estación), parece uno de esos típicos bares del conurbano, de arquitectura clásica y disposición predispuesta al desborde etílico en cualquier rincón del mismo.
Los Mármol “R”, brindaron un show acústico, debido a la transición luego del alejamiento de su ya ex baterista Emiliano Martinelli. Entonces esa propuesta “bípeda de su música”, que por un lado le daba ese baile pomposo, (en bajo y batería), y por otro, los arreglos minimalistas de guitarra, la voz de Andres Aloy, le daba esa esencia de corazón roto que “meta matraca” a la vida, consagraba a esta, como un lugar donde en el fondo mientras se respire, todo es superable.
Pero eso es pasado, hoy sin batero, y cajas de ritmo mediante, el acústico de mármol, pierde algo de la otrora febrilidad rockera , pero a través de pequeñas dosis de “ruidismo” disparado a través de las cajas de ritmo, logra mantener en su confesionalidad y abatida poesía.
Arrancan con “ Eso me contas”, siguiendo con “Es Pura Casualidad”, para finalizar esta primera parte del show, con la versión “cumbiatrónica” de “Siempre hay rincones”.
Fuera de todo hedonismo existencial que caracteriza históricamente al “Adrógue-Sound”, y buscando a través de su “Empedrado Sound”, un encuentro más cercano con la historias escondidas que nutren mudamente empedrados y esquinas, donde las arboledas son cómplices testigos de flirteos y besos, que invocan por siempre el altillo de recuerdos púberes y joviales.
Mármol “R”, galopando las astillas crudas de los corazones rotos, promueve una especie de variante a la filosofía clásica en como se conoce al rock de barrio.
Dando cuenta que todo ser humano, su lado de fiabilidad fisiológico es errabundo, como también de que la diversión o agite queda pactada por un guiño irónico corporal más que por la violencia de este mismo.
Clave para entender esto, es la narración confesional que otorga “Me Molestan”, dónde lo visceral y confesional, habla de un mundo propio, adornado por arreglos que intenta marcar un “beach-chester”, (confluencia de los estilos musicales playeros, y del famoso “Madchester” de los 90’), logrando en su composición sutilidad, gracia y perverso e irónico filo discursivo.
Más tarde llega el turno de “Ansiedad”, “Muy Bien” y finalmente cerrar a todo “happening” festivo con el pública agitando maracas con la nueva “Sonrisas Tuneadas”.
Ese “tunning”, en el sentido de denostar todo fetichismo estético, práctico, filosófico y espiritual, narra el particular estilo “gauchesco” y criollo de Mármol “R”, para reubicar las cosas en su debido lugar fuera de todo exceso “anglofilico” y demagogia populista. Como el añejo gaucho pampeano, que no negó la manufactura importada, pero que jamás permitió que el té inglés, reemplace la vernácula yerba de su mate.

Bernardo Damián Dimanmenendez

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